Fidel
Soldado de las Ideas
Disminuyen los bosques, se envenena el aire y contaminan los ríos. Perecen incontables especies de plantas y animales. Se empobrecen los suelos. Se extienden antiguas y nuevas epidemias, mientras crece la población, multiplicando las legiones de los desposeídos.
¿Alcanzarán las próximas generaciones la tierra prometida hace medio siglo? ¿Cuántos son los centenares de millones que han muerto ya sin contemplarla? ¿Cuántas las víctimas de la opresión y el saqueo, de la pobreza, el hambre y la insalubridad? ¿Cuántos más tendrán que caer todavía?
Mientras se aprueban leyes extraterritoriales y se aplican bloqueos criminales por parte de esa misma potencia que reiteradamente ha invadido países de la región y constantemente interviene en asuntos puramente internos de nuestros Estados; mientras tienen lugar estos y otros muchos preocupantes problemas como la prostitución infantil, el comercio de órganos, la discriminación de la mujer y del indio, las mafias y los escuadrones de la muerte, me pregunto y les pregunto a ustedes, distinguidos colegas: Si no tomamos conciencia plena de estas realidades, si cerramos los ojos y no actuamos con la unidad, la lucidez y la energía que este momento crucial de nuestra historia exige, ¿Qué será de nuestros Estados en el siglo XXI?
Sí les puedo asegurar una cosa, que yo habría asistido a la comida a la que me habían invitado amablemente los empresarios y no habría faltado jamás al encuentro con ustedes , porque lo primero que hice cuando se habló del programa fue plantear mis deseos de visitar el hotel Teresa y reunirme con ustedes en Harlem. Nadie podrá decir que yo inventé una reunión esta noche, fueron otros los que inventaron comidas, cosas de ese tipo y me excluyeron, entonces tuve más tiempo de cumplir rápidamente con ese deseo.
Al igual que hace 40 años, permítanme soñar. Sólo que después de medio siglo de lucha estoy absolutamente seguro de que nadie podrá decir de los sueños de Cuba, como dijo Calderón de la Barca, “toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.” ¡Adelante, abanderados invencibles de tan noble profesión, demostrando que todo el oro del planeta no puede doblegar la conciencia de un verdadero guardián de la salud y de la vida, listo para marchar a cualquier país donde se le necesite, y convencido de que un mundo mejor es posible!
Para mí está clarísimo que América Latina necesita la integración económica y la integración política, al final, como hicieron los europeos, aunque se comience ahora por la integración económica, si los dejan, ¡si los dejan!, porque Estados Unidos no está interesado en lo más mínimo en que América Latina se integre económica y políticamente, puesto que llegaría a ser un grupo de países, realmente, poderosos; tendrían un lugar en el mundo mucho más que el que tendría un continente balcanizado y sometido..
El Contingente “Henry Reeve” puede no sólo apoyar a la población en casos de huracanes, inundaciones y otros desastres naturales similares. Determinadas epidemias constituyen verdaderos desastres naturales y sociales. Basta citar, por ejemplo, el dengue hemorrágico, que azota a un número creciente de países latinoamericanos, privando de la vida especialmente a los niños, y otras viejas o nuevas enfermedades graves, de las que podemos y debemos conocer las formas más eficientes de combatirlas.Existe en particular una terrible epidemia ―llamémosla así― que azota al mundo: el VIH, SIDA. Esta amenaza con liquidar naciones enteras e incluso extensas regiones continentales.
Tal como nosotros lo vemos, es mucho más lo que tenemos que aprender que lo que tenemos que enseñar, y con ustedes nuestros maestros aprenden mucho, ¡muchísimo! Vemos en ustedes la suma de las inteligencias de los maestros y profesores más abnegados y más nobles de este hemisferio, y la experiencia de ustedes unida es mucho mayor que la experiencia nuestra; en todo caso, nosotros podemos mostrar lo que puede intentarse hacer, cuando es posible hacerlo.
Les prometí unas palabras, después de que terminara el compañero Miret, para explicarles mi ausencia de este foro.En realidad, en estos días hemos tenido un gran cúmulo de actividades que se unieron: visitas de jefes de gobierno que debíamos recibir, conversar, y no solo de jefes de gobierno, sino de muy diversas personalidades, no todas las personas con las que nosotros conversamos salen en la prensa; pero una serie de personalidades muy importantes para toda la actividad que está desarrollando nuestro país en este momento, que había que atender y dedicarles tiempo.
Nuestro país marcha hacia la invulnerabilidad militar y, escuchen bien, hacia la invulnerabilidad económica; y lo que están haciendo esos miles de trabajadores sociales, aunque solo es una pequeña parte la que ha entrado en acción, es librar la batalla por ese objetivo de la invulnerabilidad económica, y el principio será lo más posible para los que trabajan, lo más posible para los que reciben un salario o una jubilación como obreros en las fábricas, profesionales, como maestros, como médicos, como trabajadores en cualquier lugar. Sí, esos deben ser los que más reciban. Como Revolución que aspira a un mundo mejor y a una sociedad mucho más justa y que hoy tiene experiencia para marchar más rápidamente hacia ese destino, debemos buscar que el ser humano se gane la vida con el trabajo, o reciba de la sociedad lo que merece por haber trabajado mucho tiempo, ayudándonos a alcanzar las cosas que hoy tenemos a solo un tercio del camino, de lo que en tiempo no muy lejano tendremos después, y sin dejar, por ello, de compartir una parte de lo que tenemos, y especialmente toda la experiencia y todo lo que conocemos, con otros pueblos.
Un día Salvador Allende habló de más temprano que tarde, pues pienso que más temprano que tarde ese imperio se desintegrará y el pueblo de Estados Unidos tendrá más libertad que nunca, podrá aspirar a más justicia que nunca, podrá usar la ciencia y la técnica en beneficio propio y de la humanidad, podrá sumarse a los que luchan por la supervivencia de la especie, podrá sumarse a los que luchan por una oportunidad para la especie humana a la cual pertenece. Es muy justo luchar por eso, y por eso debemos emplear todas nuestras energías, todos nuestros esfuerzos, todo nuestro tiempo para poder decir en la voz de millones o de cientos o de miles de millones: ¡Vale la pena haber nacido! ¡Vale la pena haber vivido!
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